
La Calle de los Sombreros es una de las atracciones más fotogénicas del Casco Viejo. Cerca de mil piezas suspendidas con cables transparentes cubren el tramo de la Calle Primera que conduce hacia la Plaza de Francia y el Paseo de las Bóvedas, formando un techo colorido que funciona a la vez como instalación artística e invitación a caminar por San Felipe. La iniciativa nació el 29 de diciembre de 2023 de la mano de Aniel Beltrán (empresa Guayacano Hat), inspirada en calles similares que visitó en Colombia y Puerto Rico, y cuenta con la colaboración de la Embajada de Francia —cuya sede sostiene parte de los tensores—, el Ministerio de Cultura (MiCultura) y la Oficina del Casco Antiguo (OCA). La inauguración contó con la presencia de la Ministra de Cultura, la directora de la OCA y la diputada Mayin Correa, y se regalaron 300 sombreros a los asistentes mientras sonaba salsa y murgas al estilo de Carnaval. Cada año se plantea un concepto diferente: el primer año fueron sombreros de colores, con variedades emblemáticas del interior panameño suspendidas sobre la vía —pintao, de talco, pepita de guate, tumba hombre y palma de hilar—. La pieza central del homenaje es el sombrero pintao, originario de la provincia de Coclé y declarado por la UNESCO patrimonio cultural inmaterial de la humanidad en 2017. Sus franjas oscuras se tiñen a mano con hojas hervidas de la planta chisná, siguiendo técnicas transmitidas de generación en generación. La instalación busca además aclarar una confusión histórica: el "Panamá Hat" —el sombrero blanco con cinta negra que se asocia a Panamá en el imaginario internacional— es en realidad originario de Jipijapa, Ecuador. Adquirió su nombre tras la visita del presidente Theodore Roosevelt al istmo en 1906, cuando le obsequiaron uno para protegerse del calor durante la construcción del Canal. El auténtico sombrero panameño es el pintao, y La Calle de los Sombreros es el sitio perfecto para aprenderlo mientras sacas la foto obligatoria del Casco.